Construir una relación de pareja.
No basta con desearnos y atraernos, y cuando decidimos dar un paso más, es ahí cuando realmente inicia la construcción.
Se conocieron. Se cayeron bien. Se atrajeron. Y creyeron que era suficiente para ser pareja. Así que decidieron ser novios.
Algunas actividades las disfrutan juntos. Aunque uno prefiere las películas de acción, y el otro las románticas. Uno el beis-bol, otro el futbol.
No todos los amigos de uno le caen bien al otro. Y los cuñados y suegros hay algunos buena onda, otros no tanto.
Luego, las cosas avanzan. Deciden dar un paso más. Y comienzan a compartir la cama… aquí comienzan los tropiezos. Uno de los dos parece ser muy directo, va directo a genitales, sin juego previo, muy candente. La pareja, siente eso un tanto apresurado. Preferiría un poco más de juego sin penetración. Le pide ser detallista, que haya más ternura. Pero la otra parte no tiene la menor idea de qué es ser detallista, y lo tierno lo relaciona con “cursi”. “Yo no soy cursi”, -piensa-. Entonces comienza el estire y afloje. Y con ello, una serie de pequeños desencantos.
Lo dejan pasar. Siguen el día a día.
Uno le manda al otro mensaje casi a cualquier hora. Desea saber de qué hace, dónde está. Y compartir cada una de las cosas que suceden en el día, y espera que la contraparte, haga lo mismo. Pero no, al contrario. El otro se siente invadido en su autonomía, tiempo y espacio. No está acostumbrado a dar detalles de cada uno de sus pasos durante el día. “Si ni con mi madre lo he hecho… menos ahora. ¿No entiende que estoy ocupado?” –piensa-.
Esta es una pequeña parte, de lo que muchas parejas viven. Estos detalles, malos entendidos. El pretender que el otro piense, haga y decida como yo, son cosas que van separando a las parejas.
Lo que nadie le dijo, a esta pareja, es que las relaciones se construyen, y que desearse, atraerse, no basta para que las cosas funcionen. Y que, si no trabajamos las otras áreas, la relación simplemente no funcionará.
LA COMUNICACIÓN: ¡Oh!, nada más difícil que saber comunicarnos. Saber transmitir correctamente lo que deseo, quiero, pienso, siento o necesito. Y que mi interlocutor esté receptivo y comprenda las cosas que le digo. Que no se mal interpreten. Que no se lo tome personal, que no suponga, que no deduzca.
Si esto te pasa a ti, no pierdas la oportunidad de acudir a algún taller de comunicación efectiva en tu ciudad. La comunicación es la clave para todo tipo de relaciones.
CONOCERNOS: Pero a nosotros mismos. Cuando lo hacemos, sabemos elegir la pareja correcta. Cuando sexualmente hablando, somos sinceros y nos conocemos y reconocemos, somos más conscientes de lo que necesitamos, y somos más asertivos a la hora de seleccionar una pareja. Conozco infinidad de casos, donde se elige pareja con base a lo que se dice que es una pareja “ideal”, y no en base a gustos personales, y sobre todo, con base en mis deseos, entonces esas parejas terminan con frecuencia chocando en la cama. Conócete y conoce a tu pareja, antes de dar un paso definitivo. Te ahorrarás desde pleitos, hasta abogados.
CULTIVAR: Ya te tengo a mi lado, ya estamos juntos, meta alcanzada. Nada más falso que eso. El día que te unes en pareja, es el día en el que apenas las cosas comienzan. Es una nueva etapa. Ya no son novios. Ahora comparten el techo. Las costumbres. El olor de boca de la mañana. Los gases nocturnos. Las costumbres en la cocina, en el baño, en diversiones, en horarios de trabajo, ir, venir, entrar, salir… nada es fácil. Y creer que la conquista se ha terminado es un grave error. La intimidad vivida en el noviazgo ahora es distinta. Ahora pasamos más horas juntos, y nos acostamos y levantamos juntos. El deseo podría aumentar o disminuir, dependiendo de lo encantados o desencantados que estemos por compartir ahora todo. Así que el cultivo de ese amor debe de continuar y no dejarlo de lado, o creer que ya tenemos lo que necesitamos.
AMARNOS: ¡Uff! Nada más complicado que definir lo que es el amor. Para cada persona, para cada cultura puede significar algo distinto. Pero, lo que siempre digo a las parejas, es que es el amor lo que nos salva de todo. Si discutimos, el amor hará que me ponga en tus zapatos y conciliemos. Si chocamos en la cama, si creo que no me comprendes, si no sabemos comunicarnos… cualquier problema, cualquier conflicto podemos solucionarlo (o al menos tratar) cuando acudimos al amor. El amor nos ayuda a ser más comprensivos, más empáticos. Nos ayuda a ceder. Pero también a defender. El amor es proveedor de paz. Y a veces se nos olvida cómo hacerlo. Incluso muchas parejas se casan sin estar seguras si es amor o solo atracción y deseo lo que sienten. O peor aún, necesidad.
Nadie nos enseña nunca a CONSTRUIR. Las parejas no son conscientes de la serie de cosas que vienen después de decidir unir sus vidas. Gran parte de la sociedad está acostumbrada a las relaciones desechables. Es como construir una casa sin cimientos. Es, como les digo a las personas que acuden a mis conferencias y talleres, como el cuento aquel de Los Tres Cochinitos. Que el único que pudo soportar los ventarrones de los soplidos del lobo feroz, fue el cochinito que construyó su casa de ladrillo. Los hermanos, que por flojera, construyeron con materiales más ligeros, vieron sus casas derrumbarse con los primeros ventarrones.
Las relaciones de pareja son así. Dependiendo del tiempo y la calidad de materiales con lo que las construyan, así de fuerte será ante las adversidades comunes e inevitables de la vida. Sin hablar de los hijos, la salud y la economía, que suelen algunas veces, no solo ser ventarrones, sino verdaderos huracanes.
Saludos
Eugenia Flores, Sexóloga Sustantiva
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